viernes, 15 de marzo de 2013

¡Un NUEVO y APASIONANTE producto apoyado por ESTADÍSTICAS y estudios CIENTÍFICOS!


¿Se encuentra usted sin nada especial que hacer y vaga por aquí buscando algo entretenido? ¡Yo le daré un texto entretenido! ¿Lo hace quizás para escapar de las tribulaciones de su existencia personal? ¡Yo le haré olvidarlas! ( y, con suerte, quizás pueda sentirse un poco mejor gracias a lo que el sabio refrán decía sobre el “mal de muchos..”) ¿No hay textos mejores hoy y tiene que asomarse a esta aburrida sección? ¡Pues le aseguro que el de hoy viene cargado de morbo, drama, acción, politiqueo y nazis, como gustan en Hollywood! ¿Vamos allá? ¡¡¡¡Vamos!!!!


Mientras usted lee esto, y mientras yo lo escribo también, y tenemos la calefacción a tope y muchas cosas más interesantes en las que pensar, mucho más de novecientos millones de personas –una de cada siete[1]- llevan un tiempecillo con un par de achaques. Más concretamente, pasando un estado de lo que oficialmente se denomina “hambre extrema”, esto es, severa desnutrición.[2] [3] ¡Buen trabajo, chicos!

Digamos que esos mil millones son la primera fila de butacas del show del hambre, la primera línea del paredón, pero hay muchos  millones de personas más en la cola que tienen más suerte, ya que su desnutrición es notable pero no “extrema”, amén de poseer muchos/todos de las siguientes dones (según el Banco Mundial) “pasar hambre, carecer de cobijo y ropa, estar enfermo y no ser atendido, y ser iletrado y no recibir formación[4] Y es que en todas las esferas de la vida hay privilegiados.

Entonces, habrán deducido ustedes, ¿los primeros de los que hablé no poseen también esas características? Bien pensado, pero no es así, sí que las padecen los muy pillos, otra cosa es que frecuentemente no tengan mucho tiempo para preocuparse por ellas (literalmente). Juntos suman unos 1700 000 000 (mil setecientos millones de ) individuos que viven en la más absoluta  pobreza[5] (las cifras varían, escojo las intermedias porque no querría parecer tremendista). Es una  inmensa cantidad de individuos, lo mire usted por donde lo mire: si se lo divide a los 7000 millones que somos en total[6] le saldrá un cuarto de la población mundial[7] (y, en lo que refiere a la “pobreza no extrema”, podemos fijar que casi la mitad de los seres humanos de este planeta viven con menos de 2.5 dólares al día[8], el 22% con menos de 1.25 [9], el 80% con menos de 10 dólares[10] )

En su conjunto, ese  cuarto de la población mundial muy pobre del que les hablaba posee en total un 5 % de la riqueza mundial[11]. El 2% más rico posee una mijilla más que eso, pero, bueno, dejémoslo, claramente si lo tienen es debido a que se lo han merecido y son muy listos. Si no ¿cómo podría siquiera concebirse que tan pocos individuos tengan más que casi la mitad de la peña? (y menos mal que no le he dicho que ese poquito que posee el 2% más rico es simplemente la mitad de la riqueza de este bello planeta[12]).

Los que sufren penurias desde que nacen algo muy malo habrán hecho para merecerlo, especialmente ese 14%  de la población mundial que, dentro de ese 40% más pobre, está catalogado como sufriente del más alto grado de “pobreza extrema”, que no “severa desnutrición”: (1400 millones es su número:1400 000 000 en cifras[13]). Además, frecuentemente, qué casualidad, estas cosas pasan en países a los que otros países (en los que, casualmente también, vive ese simpático 2% de ricos que tanto merece nuestro respeto por su esfuerzo y ambición) han quitado[14] (y quitan[15]) recursos, asesinado, esclavizado e impedido su desarrollo en condiciones de igualdad desde que, en el transcurso de la historia, tuvieron oportunidad. Sin duda algo tramarían los antepasados de esos pobres tan pobres para merecérselo…

¡Pero no se vaya! Pensamientos sombríos como estos amargan a uno el día, y, lamentablemente, parece con estas cifras que la forma más sencilla de acabar con un panorama tan desagradable es esperar que los hambrientos mueran poco a poco, que en el cielo todos son felices. El problema es que sólo mueren unos 25000 al día[16], a razón de uno cada 3.6 segundos[17], 3 si es un niño[18], y cuando acabe de leer esta frase habrá dejado de respirar una criaturita más. Como se habrá dado cuenta, es una cantidad pequeña, sólo equivalente a una pequeña ciudad de gente muriendo en masa todos los días.

A propósito, ¿se siente usted responsable de lo que pasó en Auschwitz? Tranquilo, pues parece que estas cifras son sólo diez veces superiores a la cantidad de judíos que moría cada día en todas esas pequeñas ciudades de gente muriente[19], y sólo una vez estuvo casi a punto de alcanzar una cifra así el mencionado campo [20]. De hecho, cada cuatro meses muere aproximadamente tanta gente por hambre como mataron los nazis en casi cinco años en campos de exterminio, tirando por lo bajo[21]. Ahora seguro que está aplaudiendo por dentro a la desigualdad, pero cómo se le queda ese cuerpecillo si le animo a hacer el recuento de cuántas personas maravillosas ha conocido a lo largo de su vida, y calcular luego cuántas veces ese número es barrido de la faz de la tierra en un plumazo, día tras día.

Calculando el potencial reproductivo de tantísima gente parece revelarse como insuficiente -incluso a largo plazo- esperar a su extinción, sea o no verdad eso de que con el hambre se te levanta menos. ¡Vaya(n) por dios! Los países desarrollados, a la vista de esto, han elegido poseer una conciencia global y crear programas de Ayuda al Desarrollo, que consisten en enviar un pequeño porcentaje de dinero a repartir entre los países subdesarrollados (algo que no interfiera seriamente en el deseado crecimiento hasta el infinito y más allá -¡que no pare!)

¡Vaya, parece que llegan los buenos! ¡Bien! Pero, ¿qué porcentaje asignarían ustedes? Mayor a 1, ¿verdad? Pues no, hablamos de que unos 20 países desarrollados acordaron al menos donar un ¡0.15 % de su PIB! a dividir entre ¡unos posibles 150 restantes![22]Es decir, que a cada uno le darían teóricamente algo así como un 0,001 de su PIB. Si ya de por sí la idea no estaba destinada a enseñarles a los pobres a pescar, parece que ni siquiera van a darles más que un par de raspas. ¿Les parece poco? En la práctica, sólo 5 países subieron del 0. 7 %. La inmensa mayoría no superó el 0.3, lo que hubiera sido un 0,002 para cada país receptor[23] en un imaginario reparto equitativo. (A propósito, ¿quién cree que perteneció al club del 0’7? ¿USA, Alemania? No, casualmente Noruega, Suecia, Dinamarca, Países Bajos y Luxemburgo).

Últimamente, con esta crisis boba que tenemos , la poca mejoría que poco a poco se había venido produciendo en esta clase de datos que sólo parecen poder ir a peor se ha resentido, y ya hemos superado los mil millones (1000000000) de  hambrientos[24]. No hay pan para tanto chorizo, pero ¡sí que hay pan para tanto fiambre! Por otro lado, la ayuda humanitaria está peor que nunca, y en nuestra querida piel de toro la Ayuda al Desarrollo ha descendido un 47,6% desde eso de la crisis[26] (¿cuántos ceros a la izquierda acabarán teniendo las nuevas cifras? Hagan sus apuestas).

Todo esto enlaza con otra historia: se debe a que hay poco dinero que gastar debido a que cierta tarde un grupo de niños se aburría y empezó a jugar a lucrarse falseando numeritos y/o comprando luego trozos de países y ahora estamos endeudados con ellos, y la poca pasta que hay por ahí se resguarda también para sacarle a usted de la crisis, lo cual debe tenerlo agradecido pues seguro que lo está notando en cuanto a su nivel de vida [27] Pero eso sí que es un verdadero lío, mejor lo narramos otro día.

Así pues, quede tranquilo, porque los buenos ganaron y sobre todo porque no va a tener que leer mucho más, de modo que ya puede ocuparse de lo primordial, que es reactivar la economía (¡más madera!), y ahora más que nunca corra a comprarse ese aparatito individualista que todos llevan, o dedíquese a emplear su tiempo y su energía física y mental en  mantenerse en contacto con los colegas, salir por ahí a cazar chicas, estudiar una carrera difícil o sumergirse en mundos imaginarios, mientras deja comida en el plato o se preocupa por la limpieza. Incluso puede jugar a tener conciencia de la situación y pagar una cuota de por vida un partido que hace todo lo que puede o, mejor aún, ir a un sitio a pegar un par de gritos de vez en cuando y descargar adrenalina sin por ello haber necesidad de ir mal vestido, o mejor aún, firmar su nombre en Change.org, que seguro que de eso se acuerda. Como esta tontería que estoy haciendo yo ahora, que ¡de qué servirá una mierdecilla de estas flotando por ahí!









….¿Sigue ahí? Bueno, si aún tiene tiempo libre y no sabe en qué emplearlo (el aburrimiento es el Gran Problema de nuestra era ¿verdad?), he encontrado en mis interminables horas en internet unas páginas muy interesantes de un adictivo juego online (¡sin abandonar sillones!) que tiene involucrado gastar dinero, lo cual siempre lo hace más adictivo. Prometí un apartado de publicidad (así que ahora me toca tutearle), pero hago esta propaganda de corazón: ¡tiene todas las prestaciones que puedas desear! ¡Hazte una cuenta! ¡Compite con tus amigos para ver quién consigue las mayores cifras! ¡Los hay para todos los credos, carne halal y cuaresma de guardar! ¡Recibirás correos informándote de las novedades! Y lo que es mejor ¡sin necesidad de mover un dedo (bueno, salvo el de hacer click)!
Lo dicho, ¡que no pare!










[20] Primo Levi, Epílogo de “Si esto es un hombre”.
[24] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2009/09/16/actualidad/1253052004_850215.html,http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/16/solidaridad/1318760828.html (coloco datos de dos medios de distinto sesgo ideológico, con la única diferencia de que el segundo parece que ha tardado dos años más en publicar la entonces novedad)

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