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jueves, 4 de diciembre de 2014

Problemas de estupidiario.







Último domingo. Madrid Río. 9h

...

Una riña tumultuosa. La barbarie humana.

Ésta y otras pequeñas anécdotas se convierten en categoría. Mayúscula es la pena para la dimensión de la tragedia.

De nuevo las dos mismas cara de la peseta. Otra vez la carnaza nacional. Una masa uniforme que medra estratificándose bajo etiquetas varias.

La ingenuidad de este país no tiene límites. Esta nación se ahoga en imponderables. Las espadas flamígeras contra la corrupción son de juguete y están empuñadas por traidores. Las homilías ateas de la jauría política (y sus adláteres propagandísticos: opinión publicada en tuit al vacío vendida al fresco como comunicacional dogma científico) para con los asnos son predicadas por fantasmas en plasma o mercachifles con coleta.

Sí, Tom Wolfe fliparía en colores en nuestra querida EXpaña.

¿Quién no ha acabado alguna noche de tranquis y ha amanecido a las claras del día siguiente en el chalé de El Viso? Para el dogal, la ganzúa. Para el conmilitón, el estipendiario.

...

En la vida tú no eliges los problemas, ellos te eligen a ti. De lo fabril a lo intangible: es mucho más sano conversar sobre André Breton con una rubia bien maquillada, simpática y entre infinitos sorbos de martinis rojo y ducados negros que enfangarse el traje en asuntos patrios menos importantes que un corte de pelo.

¿Algo más que añadir?


Nada más. Todo bien. Me levantaré a apontar un mate.



martes, 2 de diciembre de 2014

Tenemos que acabar.






  Que no se nos caiga la cartera al suelo para cantar cuatro verdades a ciertos caraduras. No hace falta encerrar a nadie en un castigo para que las miserias humanas salgan a la luz.

Los que practican el bien son marginados. Para el débil la moral es un escalón en el pensamiento moderno. Pasolini hizo carrera de ello. Otros ilustres abnegados de la sinvergonzonería pasaron de la apología al vertedero de las ideas. Y no cito a Bukowski.

El adjetivo sádico nos delimita en la idea de poder. Sade era una ácrata total. No tenía idea alguna de erigir un nuevo orden. Su literatura, bastante monótona, por otra parte, es inferior a las expectativas utópicas de muchos de sus lectores con ínfulas de filósofos contestarios.


Por esto, y otras deficiencias más, hemos de acabar con todo malditismo impostado. Masoch y Houellebecq lo agradecerían. 




jueves, 27 de noviembre de 2014

La risa burda del seguidor canadiense de Buda






  No es indispensable pronunciar "el escepticismo es el único camino hacia la sabiduría" y acto seguido morir. La duda metódica es otro de esos asideros sustanciales para el ser humano. Ella nos asesora como un viejito sabio. Nuestra hermana duda actúa más allá de los límites cognitivos. Nada de voz de la experiencia. Nada de Pepitro Grillo. Más bien luce como el maestro Yoda.

¿Hay tanta ruindad alrededor? Quizá no haya tantas mentiras... más bien son equivocaciones. El perjuicio, el dogma mental nos estratifica hasta cosificarnos.  De ahí que el individuo libre sea ciego para contemplar clarividentemente el sacrificio de su propia vida.

A veces, estás en el suelo y te pisan la cabeza. Ya sabe, el hombre más que un lobo para el hombres es un hiena. En tales cuotas de desvanecimiento personal debe sacar fuerzas de flaqueza, tomar aire, desprender torería y esperar a la bestia con media verónica.


El peligro, la inmolación o la extinción siempre está ahí esperando su momento como un ladrón bajo tu balcón. Temblando agazapado pero con la voluntad de obrar sin piedad. Igual, el miedo no existe para ti: si la vida debe ser vivida con plenitud, a la muerte hay que recibirla con una sonrisa.


Arrebatarles las llaves a los carceleros.






  Escurrir el bulto, salirse por la tangente, es un arte. Recuerden al clásico: "cuando estés débil que el enemigo crea que estás fuerte, cuando estás fuerte que el enemigo crea que estés débil".

El deber de todo samurái sicomágico es consumar la tradición sin llevarla a cuestas como una pesada carga. Ninguna sagrada escritura habla por sí sola: el gnóstico desempeña el desembarazo de laberintos y tabúes para ecualizar el sonido de sus laúdes.

La creencia es algo más que un salto al vacío. Ésta se nos antoja un abrigo para el frío existencial y, también, una claraboya donde asirnos del fluido virtual.


Así pues, el creyente sicomágico  experimentará su ejercicio e introspección en lo cotidiano hasta iluminarse y, al fin, llegar a la ciudad celeste si venturosa y digna es su alma.


Certezas de hoy







  Hay un hecho inexorable: Cassidy Banks se la levanta hasta a un muerto. Por mucho que queramos escorar nuestro verdadero ser, la verdad prevalece y sale a la luz. El dilema reside en si hacerlo con naturalidad o complejos. O, directamente, disimularlo o subliminarlo. En fin, no se puede estar reservándose el pastel y al mismo tiempo ir trincándoselo a escondidas.

La curiosidad es lo que nos mantiene vivos. Tenemos el derecho y el deber de apasionarnos con la vida, de entregarnos en cuerpo y alma a aquello que nos estimula, a ese destino universal para el que hemos nacido.


A este valle de lágrimas le viene bien un poco de sal y pimienta. Y, aún mejor, canela en rama. Porque la vida vivida en plenitud no cesa de recompensarnos.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Muy talentoso el gran biógrafo.






  Como bien sabéis, queridos lectores, los premios son accidentes más o menos grotescos. Rara vez hacen justicia. Cierto es que en la estulticia institucionalizada éstos relucen y presumen de conceder o no legitimidad a aquellos afortunados de coronarse con sus laureles.

El escritor egográfico (en tercera persona ambigua o no), seamos sinceros, no goza de buena prensa por los eunucos de la crítica especializada en vender humo y terciar con éxitos merecidos o inflados. En cambio, para el escritor biógrafo todo el monte es orégano. Éste se afilia al club privado más pecuniario de todos: el del mercachifle que hizo carrera de su ignorancia y cara dura con un toquecito de especias y efectos especiales.

Tales evidencias no afean la conducta de este recluta del sensacionalismo, el ocio y el lector-espectador-consumidor educado por la televisión y reeducado por el ordenador en nadadería pensante y ser tecnológico lo disfruta y santifica por y para el ateísmo colectivo. 


Por supuesto que ahondar más en ello y ejemplificar con los géneros, subgéneros y nanogéneros donde esta patulea se echa a perder (o a hinchar sus arcas y sus egos 2.0) sería un absurdo. Algo soez, lo admito.





lunes, 24 de noviembre de 2014

La tradición de dejarse embaucar por los papagayos.







  ¿Nos asomamos a la extinción? La balcanización de nuestro estado es total y galopante. ¿Hacia dónde nos avocamos? Un crisol de siglos nos contemplan. ¿Quién responde a la cruda duda menguante? En el tardobipartidismo asfixiante en el que nos ahogamos quien no quiere hacer la pregunta es porque teme la respuesta. 

Todo es falso, salvo alguna cosa. Casposa es la conducta de los reclutas televisivos. Ofensivos portavoces del pueblo pero sin el pueblo.  Éstos son mugrientos papagayos de estériles pensamientos a sueldo del gallo con coleta. A su lado Marhuenda es un angelito.





No hay mayor prebenda que la ofrenda ofensa a la mentira patológica. Algunos impostores de la libertad controlada por el GH, portadores de la realidad institucionalizada, poseedores de la verdad atea revelada,  son más falsos que un euro catalán de plástico.


Cáustico devenir el nuestro. Nadamos, codos con codos, en un lodo de amplio espectro. ¡Qué país tan ruin y zafio! Ojalá nos afeitemos, sí. Pero que el tendido 7 no olvide de reclamar a ese jeta que se corte la coleta.



sábado, 22 de noviembre de 2014

Boutades béticas.






  Que en Sevilla ayer y hoy sobran desfiles y falta canela en rama lo saben hasta en Tijuana. ¡Oh, hermana duda, qué mundo cruel! Sí, ya sé, no existen los hechos, sólo las interpretaciones.

Los gobernantes de paja en este mundo nuestro nos empujan al individualismo. Éste, si es humanista, lógico de espíritu y respetuoso con el prójimo, nos hará libre.

Decía Borges, y cito textualmente, que "los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres." No obstante, mi buen amigo Carlos Domínguez siempre me advierte: "Muchacho, desconfía de aquél que haya perdido la fe".

No existe ningún sentimiento más profundo que la cobardía. El hombre de hoy es desesperadamente cobarde. El hombre de hoy vive de espaldas a la divinidad. El hombre de hoy perece dándoles vueltas al crimen perfecto del propio hombre.

Nuestro mundo sufre por falta de belleza. Ha arrasado el triunfo del ateísmo feroz, el agnosticismo analfabeto, el nihilismo grunge y el relativismo moral. Por nuestras calles proliferan hasta el hartazgo ético y estético hombres desnortados locos por esquilmarse cuales droides de cántaro lanar.  

Por ello, no olvidemos lo verdaderamente mollar del trampantojo: la estupidez se viste de ciberluces pero estúpida se queda. Porque los tuercebotas son eso: tuercebotas. Por el contrario, los cracks acaban saliendo con Leanna Decker. En síntesis: "La vida es como una caja de bombones y nunca sabes cuál te va a tocar". Forrest Gump nos grabó en nuestra memoria subacuática este gravamen a fuego. ¡Alegría!





viernes, 21 de noviembre de 2014

Muy noble y muy leal.







  Algunos pasan por la vida como Goethe por Italia: sin escribir una línea. Otros son dados a inhalar hasta la tangente de las hipotenusas. Una locura a lo Burroughs. Un baño de bromuro propio de Neftalí Barriga de Buda. ¡Oh, qué cosas! ¡Qué vidas! Espaciar en el tiempo la salud y el derroche...Buen consejo para hacérselo llegar a un corredor de bolsa 2.0

Napoleón ingestaba arsénico pero, oye, era Napoléon. Harapiento o cromático pero emperador y hombre mutante. Nada que ver con tu gatito siamés. Muy noble y muy leal pedir la cuenta (y hasta la propina de la camarera) por jeta o cínico. Sí, todo bien. No obstante, chico, Francisco Nicolás a tu lado es un ejemplo prodigio de cortesía. Nobleza que no obliga mear en la sopa de los pobres. Tampoco rasgar las suaves sedas de la aristocracia egregia. Eh, LA VANGUARDIA ES ASÍ.

Unamuno tenía razón: en España siempre se aplaude a la contra. Moscas, ¡qué cosas! ¿Ustedes se han mirado? Todos juntitos somos una moneda (¡peseta!): cara y cruz de siamés sin descendencia. En otras palabras, EXpaña sola se las apaña: una plasta que bosteza y otra ex que sestea.

Sí, cierto, hasta nuestras sombras nos aliñan hermosos cuernos en la pantalla del ordenador. Sí, cierto, pero no caigamos en un derrotismo infecundo. Y, por favor, escoria del ruedo ibérico, en el fango de la historia, recordemos el tango y, así, nunca nos olvidaremos de cantar a los cracks que no llegaron.





sábado, 15 de noviembre de 2014

Carta a una joven artista



Foto de CDL. Calle Fuencarral. Madrid '12

  Vivimos en el mejor de los mundos posibles. Si estás enojada, tu pijama y tu almohada son tus mejores amigos. Si andas depresiva, el chocolate y la música de tu grupo favorito te alivian y acompañan. Si tienes frío, una manta y una buena película son un gran cobijo. 

Sin embargo, en muchas ocasiones, olvidas tus privilegios. No te preocupes, cariño, la memoria es dada al olvido selectivo. Por ello, te remito a Ortega: "el hombre masa cree que el bienestar es naturaleza, no el trabajo y la moral de generaciones y generaciones anteriores." 

Me comentaba mi buen amigo Carlos Domínguez que proliferan los niños ricos disfrazados de comandantes bolivarianos. Estos hipócritas consumados han vivido de putísima madre y llenan el vacío de su plástica existencia jugando a ser revolucionarios castristas. Estos proletarios de salón y wifi anhelan prender fuego a todo y construir su dictadura leninista sobre las cenizas de un nuevo '36. Estos sujetos son basura, deshecho humano. Lo peor. Detritus que debemos barrer si no queremos vernos sumidos en la desgracia. 

No debes caer en la tentación de su provocación televisiva. No tienes que dejarte lavar el cerebro con sus redes sociales. Recuerda siempre una de las enseñanzas de McLuchan: "la indignación moral es la estrategia tipo para dotar al idiota de dignidad". Y, tú, chica, no eres imbécil.


martes, 11 de noviembre de 2014

Por el camino de la Farga






  Los enemigos del orden constitucional saben que es el momento de emprender sus fechorías contra la unión nacional.

La opinión pública parece haber dimitido de su responsabilidad en manos de unos locos con carné. Todo es una farsa. 

Hay que ser muy educado con uno mismo. Ser piadoso con el caído. Sí, pero hasta un punto.

Me pregunto si habrá alguien capaz de plantarles cara.



lunes, 10 de noviembre de 2014

Ya es #10N





  Ayer vivimos un espectáculo lamentable, digno de una comedia esperpéntica de Valle-Inclán. Todo ciudadano de bien sentimos bastante desamparo ante la consulta o butifarrendum perpetrado en aquel país pequeño del norte del que hablaba el filosofo catarí Josep Guardiola (también conocido como Pepe el de Baviera).

Los regímenes dirigen a sus súbditos al pudridero prometiéndoles el paraíso del cielo en la tierra. Por un alto al fuego verbal se ha promovido cientos de guerras.

Jóvenes intrépidos promueven la inestabilidad mientras un próximo Jean Cocteau se echa a perder en una de esas marchas de camisas negras por las calles del centro de Madrid.

He procurado no olvidar mis remotas y ya desdibujadas humanidades en este proceso genuinamente totalitario de referéndum separatista. Y, sin embargo, a veces caigo en la provocación de la llamada rabiosa actualidad. Nos negamos la plenitud por esa actitud tan estúpida de atender el escarnio público de la rutina y sus querellas.

Me esforzaré por ser un poquito mejor y acabar mi primera novela.



martes, 4 de noviembre de 2014

No es una broma.







   Todos los ciudadanos nacemos libres e iguales. Parece una perogrullada pero a estas alturas del partido sabemos que no está mal recordarlo.

Estamos en un momento en que solo caben dos opciones: la revolución o la regeneración. Lo único convincente es construir la segunda. Ella es la auténtica valedora de proveer la seguridad y la garantía constitucional. 

Debemos dar la batalla. No basta decir. Nos jugamos demasiado.



martes, 28 de octubre de 2014

La oligarquía en plasma.






No es necesario pegarse con nadie para defender ciertas cosas. La paz es el estado nacido de una victoria injusta de guerra. Ojalá los valores a la antigua usanza volviendo al mundo.

Los dos grandes partidos han robado todo lo habido y por haber. Y, sin embargo, aún quieren que le perdonemos la vida. El bipartidismo español es una oligarquía. ¿Qué esperar de una sociedad comandada por esta corruptela política?  

Cuando un crimen es atroz hay que cargarse a los testigos. El bipartidismo se ha cargado la clase media y lo que es peor, la confianza de la ciudadanía en la honradez.

En esta escombrera de país todo es tan falso como Rajoy en plasma.


lunes, 13 de octubre de 2014

Parajoda nacional.






  Cuando un jugador está mal el entrenador acaba por sentarlo. Igual pasa cuando el Doctor House tiene que ir al fondo de la cuestión y para resolver el caso debe amputar alguna parte del cuerpo del paciente si el cáncer lo devora. Más o menos es el caso similar con Cataluña y EXpaña.

  Éstas y otras anécdotas de instituciones conforman, como diría los colombianos, nuestra entrañable parajoda nacional.



domingo, 21 de septiembre de 2014

Don Pedro bien merece una misa.





  Decíamos ayer que ante la falacia del reparto equitativo por parte de cierta casta política no queda más alternativa que achantarse y plegarse o asumir el derecho a la ciudadanía. Ganarse ese precepto implica madurar en razón y gobierno. Valerse de ese precepto es un ejercicio liberador sólo en manos de unos exclusivos elegidos.

Se constata que el progresismo se ha asentado en las masas debido al éxito social. Su aceptación conlleva el deterioro devastador del pueblo y su soberanía. Más aún, la prevalencia del sofismo progre acota el vuelo de la élite intelectual que se ve disminuida en sus esfuerzos comunicativos para concienciar al ciudadano.

 En su catadura moral infinita, el progre condena al ostracismo a todo aquel que no comulgue con sus postulados neoinquisidores. Ostenta toda regla del juego sabedor de que de la pegatina antisistema al boletín oficial del estado solo hay un paso. Tras el Holocausto proliferaron estas termitas de la corrección política como una sabandija tumbada al raso esperando el progreso infinito y global del mundo.


Por ello, la condena en firme, y posterior linchamiento público, de don Pedro Pacheco Herrera es un nuevo estigma para el consciente colectivo de nuestro pueblo. Pacheco representa el tótem de nuestro folclore, el arquetipo final, la raíz de todos nosotros que vive oculta en los versos que no escribo  y perdí. Don Pedro bien merece una misa.



martes, 15 de julio de 2014

Evasión o victoria.









  He procurado no olvidar mis remotas y ya desdibujadas humanidades en este proceso genuinamente totalitario de referéndum separatista. 

  Los regímenes dirigen a sus súbditos al pudridero prometiéndoles el paraíso del cielo en la tierra. Por un alto al fuego verbal se ha promovido cientos de guerras.

  Jóvenes intrépidos promueven la inestabilidad mientras un próximo Jean Cocteau se echa a perder en una de esas marchas de camisas negras por las calles del centro de Madrid.

  Nuestros políticos llevaron a la nación al pudridero. Todas las marías lo saben en el mentidero.

  ¿El dedo en la llaga? La cartilla de racionamiento socialdemócrata.

  Hay una aventura estadounidense del tebeo que se asentó en el acerbo popular. ¿De qué va? Por encima, es del siguiente modo:

      Un niño fue adoptado por un perro. Y, posteriormente, una casquivana le entreabre los agujeros negros del tiempo y los revolucionarios franceses.

  ¿La combinación letal? La mentira unida a la estulticia.

  ¿Algo más para pensar en el día de hoy? Sí, claro, una cita al sesgo. Tengamos a mano el consejo de Ricardo II en pluma de Shakespeare: «El miedo quita fuerza. Temer es ser muerto; peor no ocurre en combate. Morir luchando es muerte matando muerte; vivir temiéndola es vivir servilmente».

   Así es la vida, amigos, así es la vida. Al fin y al cabo, ¿cabe alguna infamia mayor que el autobombo bobo del sobrevalorado Basquiat?

   Los mercenarios de la verdad están de enhorabuena: todas sus fechorías les salieron gratis. ¿Cómo es posible que ni siquiera teman por sus pescuezos en el día a día? Simple: estos indeseables conviven con una pusilánime sociedad secuestrada por malhechores miserables.

  Los mercenarios de la verdad se pavonean por el centro de las ciudades dejándose ver alegremente porque en los suburbios la mediocridad pregonada desde sus instancias tecnoburocráticas ha triunfado por goleada. ¿Cómo es posible que ningún ciudadano les insulte a plena luz del día? Simple: estos hijos de Satanás  controlan el pastoreo sin necesidad de imponer mordaza o ley alguna.

  ¿Hasta cuándo perdurarán los mercenarios de la verdad? Hasta siempre.

 Vivimos años zafios y horteras donde el mediocre es premiado por el target democrático. Vivimos años pueriles donde el mediocre es recompensado por su canibalismo. Vimos años terribles donde el mediocre es acuciado a seguir dando la tabarra. Vimos años horribles que ya son más que una década.

  El gusto por la estética se nos languideció en el rodal del gusto. La amnesia en el cielo del paladar sabe tan mal que los desmanes de la posmodernidad son un cuchicheo de marujas al lado de esta nadería disparatada en la que se convirtió cada manifestación artística.

  Es irresponsable culpar únicamente al hombre público del deterioro ético donde todos buceamos lodificados. Tal vez sea la inexistente identidad folclórica ramificada en el ser profundo. O, quizá, algo más peregrino: el mundo ya fue. 


  El Poder con mayúscula tiene rostro humano y se manifiesta a plena luz del día. El secreto es consustancial con su existencia en la lógica del delirio de los grupos terroristas y las mafias. El intrincado territorio de la verdad esconde sus propias demarcaciones.

  Todos representamos un papel en nuestra vida cotidiana. ¿Teatro  y vida son caras de una misma moneda? El antiguo concepto de theatrum mundi sigue tan vigente que solo con abrir una pestaña digital y pajearnos de contento es igual al recto renal del homosexual medio. ¿Solución aparente? Quedarse colgado como un cuadro de Umberto Boccioni.


  Algún erudito expondrá el poder invisible ante las témporas del aristócrata tomado por la conciencia pura. El director, entre miles de hilos ocultos que atan unos hombres a otros, asevera que los secretos son intérpretes invisibles de la historia universal: traductores a tiempo parcial que remueven, entre escombros de remordimientos, el mundo económico desde lo político-militar.

  Así pues, a diez años de la pulverización, la inmolación de la propia identidad es el reflejo global del mercado local.







viernes, 20 de junio de 2014

José Mourinho tenía razón.

   




  Pues sí, una vez más José Mourinho tenía razón.

  La manipulación de la verdad, como bien saben esos guiñapos del neofascismo que son los estudiantes de las facultades de ciencias de la información, es el arte de falsación de la realidad más efectivo que tenemos a nuestra disposición. 

No es necesario volver a Goebbels para encontrar el hábitat de la fórmula.

  Ya dijo George Orwell que "en una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario" A su vez, aprendimos en las canciones que la mentira es un gran invento y nuestras sucesivas relaciones pasionales nos lo confirmaron.

  En esta semana se ha rubricado la estrepitosa derrota de la Selección conocida como "La Roja". Sí, el adjetivo ominoso que la rebautiza es horroroso. Su forma de caer en el Mundial denota el gran problema de la nación española. Comandada por el Marqués Del Bosque, la Selección ha sido secuestrada por ex jugadores bienquedados. Los responsables son retratados en esa lista de 23 que se dio a principio de junio. La oligarquía del periodismo perdonaba la barbarie repitiendo hasta la saciedad el siguiente mantra: ellos son los que nos brindaron los mejores años de la Selección y con ellos vamos a morir.

  Cualquier merluzo va repitiendo la cantinela hasta convertirse en el discurso oficial. Lo fundamental es que se ha engañado al respetable. La cuestión de fondo es que la decadencia se ha institucionalizado. O lo que es lo mismo, el triunfo del pensamiento débil.

  Hay precedentes de muertes por éxitos. Recordemos que tras 'A sangre fría' Truman Capote no volvió jamás a terminar una novela. Era una estrella de la literatura tan grande que se abandonó a un mundo de alcohol y barbitúricos. Una mañana tersa de Los Ángeles encontraron su cadáver.

   El caso que nos ocupa, la abdicación futbolística de la Selección, no deja de ser una prolongación de nuestra realidad nacional: la institucionalidad de la decadencia. Esta anécdota no es baladí puesto que se produce en un país balcanizado.

  El crimen fue no admitir más opción que morir de éxito. El fútbol, como la vida, es un juego de estrategias abiertas a las realidades humanas.


  En fin, José Mourinho tenía razón.



jueves, 19 de junio de 2014

El sol en Flandes








  Coexisten dos cuerpos coetáneos despuntándose la entidad del carácter material: la realidad y el deseo.

 Todos somos interdependientes en este mundo nuestro: ninguno de nosotros puede ser dueño de su destino por sí solo. Por coalición, todo lo que nos separe y nos impulse a mantener nuestra distancia mutua, a trazar esas fronteras y a construir barricadas. Todos necesitamos tomar el control sobre las condiciones en las que luchamos con los desafíos de la vida, pero para la mayoría de nosotros, ese control sólo puede lograrse “colectivamente”.

  Si ha de existir una comunidad en un mundo de individuos, sólo puede ser una colectividad entretejida a partir del compartir y del cuidado mutuo: una sociedad que atienda (y se responsabilice) la igualdad del derecho a ser humanos y de la igualdad de posibilidades para ejercer ese derecho.

   Así, el valor de la comunidad original estriba en esas dos intenciones: la pensé unique de nuestra sociedad de mercado desregulado omite ambos cometidos y proclama abiertamente que son contraproducentes a los predicadores de la comunidad (adversarios jurados de este tipo de sociedad –reacios a acudir en defensa de cometidos abandonados-).


  A medida que la multitud urbana se va haciendo más diversa, las probabilidades de tropezar con equivalentes modernos de las marcas al hierro aumentan proporcionalmente; y también, por consiguiente, se alarga la sospecha de que podemos ser demasiados lentos/ineptos para descifrar los mensajes que puedan contener los signos con los que no estamos familiarizados: tenemos razones para sentir miedo y culpar a la vida urbana de ser peligrosa por su variedad.


jueves, 12 de junio de 2014

De la lidia y el tendido siete.






  Robert Redfield afirma que en una auténtica comunidad no hay motivación alguna para la reflexión, la crítica o la experimentación: la comunidad es fiel a su naturaleza (o a su modelo ideal) sólo en la medida en que sea “distintiva” respecto a otros grupos humanos (es evidente “dónde empieza y dónde acaba la comunidad”), “pequeña” (tan pequeña como para que todos sus miembros estén a la vista unos de otros) y “autosuficiente” , “provea todas las actividades y necesidades de las personas que incluya o más de lo que necesitan.

  La comunidad sólo puede ser inconsciente o estar muerta: una vez que empieza a proclamar su valor único, a ponerse lírica respecto a su belleza prístina y a pegar en las vallas cercanas prolijos manifiestos que llaman a sus miembros a apreciar sus maravillas y que conminan al resto a admirarla.

  El entendimiento de corte comunitario no precisa ser buscado o ganado en una lucha: ese entendimiento “está ahí”, ya hecho y listo para usar, de tal modo que nos entendemos mutuamente “sin palabras” y nunca necesitamos preguntar con aprensión: “¿Qué quieres decir?”.

  Así, resulta difícil distinguir una legislación perfecta de la fuerza de voluntad particular. Parece que siempre permanecieron subordinados el eslabón más débil y el defecto personal respecto del accidente. No es necesario afirmar las instituciones políticas hasta negar el poder de suspender su efecto retornando la inflexibilidad de las leyes perniciosas por la pérdida del Estado.

  La costumbre de superfluas ambiciones llegan al abuso de autoridad como el trámite de la pura formalidad de tiranía y circunspectos prodigios terroristas. Entonces, renunciar a crecer bajo el dogma sectaria del adolescente eterno necesita de una férrea voluntad.

  Pensamos que la prueba más evidente de que hay vida inteligente ahí fuera es que no han intentado ponerse en contacto con nosotros. A partir de cierta edad la vida es muy dura y la oscuridad el color de fondo: empiezas a ser un héroe cansado.

  Si al estudio de la cultura se le deben aplicar las categorías marxistas de producción, distribución y consumo: a través de la industria cultural la conciencia de las masas es distorsionada hasta destruir la capacidad crítica de las personas con el fin de manipularlas.

  Los objetos culturales y los símbolos se convierten en mercancías y, por ende, se les vulgariza haciéndoles cómplices de la ideología dominante: se incorporan al marxismo el análisis de la sicología de masas de Freud para estudiar los fenómenos sociales que aparecen a comienzos del s.XX.

  Raymond Aron fortalece la herencia francesa y la sociología weberiana: frente al enfoque unilateral y determinista del marxismo afirma que el desarrollo de las fuerzas y formas de producción capitalista se debe no a uno sino a diversos factores sociales y culturales.

El nacimiento de la sociedad industrial conforma nuestra cultura y civilización occidental tras la aparición de la burguesía. Entonces, con los bienes culturales tanto espirituales como materiales se entrelazaron nuevas relaciones de intercambio y dependencia: la cultura en lugar de ayudar a resolver los problemas los agudiza.


Así pues, la filosofía política que descansa en el liberalismo tiene como valor último al individuo, su éxito o fracaso y el bienestar material. Y, por ello. la industrialización rompe con los valores tradicionales y la transición al capitalismo genera una razón instrumental que desemboca en degradación espiritual y moral reflejada en la degeneración de las ciudades, la extensión de la pobreza y la marginación.


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