lunes, 27 de febrero de 2012

A Valentín no le gusta el Invierno

[advertencia: este texto no es mio. Lo encontré una vez que hacía "limpieza" o no y el mismo papel me miró con cara de "leeme, cómeme, cágame". Sin más dilación...]

Cada segundo que pasa, cada momento de mi juventud, cada fallo mío, cada imprecisión tuya... Me hacen madurar cada día más y más. En ocasiones me cuestiono por qué eres así, el por qué de tu intolerancia, de tu egoísmo, de tu violencia, de tu rechazo, y hasta de tu incompresión. Sinceramente...

Pienso que eres un tanto utópico, imperfecto, pero también creo que eres un trocito de pasión, de ternura, de simpatía, e incluso me arriesgaría diciendo... De amor.

Multitud de veces he querido criticarte, valorarte, pero por una u otra razón siempre he permanecido en el anonimato. Incluso he soñado que me despertaba y habías cambiado, que te habías transformado en un algo maravilloso, donde no sentías miedo, ni dolor, donde todo era igual para todos, donde existían los sentimientos, incluso las emociones...

Recuerdo cómo una vez alguien me explicó, mientras conversábamos en uno de esos diálogos trascendentales y que la gente frecuentemente elude con rapidez, la verdadera acepcion del adiós, y su diferencia con un hasta luego. En aquella ocasión no lo comprendí, todo me sonaba como muy raro, sentía que no tenía coherencia, que era algo insignificante. Pero ahora todo es diferente, algo ha cambiado, pues durante meses he ido diciendo adioses una y otra vez, algunos más cercanos que otros, a diferentes personas que te han abandonado para mudarse a ese ático tan temido, donde según dicen, todo es como aparecía en mi sueño... Perfecto, sin carencia alguna...

Creo que ahora, desde allí donde estés, especialmente a ti, querido amigo, que tantas veces te he visto callejeando de un sitio a otro, nunca olvides a todos aquellos que te han cuidado, te han querido, te han mimado y hasta han dado la vida por ti. Y junto a otros que ya lo dijeron, luchéis porque ese adiós sea algo justo y merecido, y de alguna manera intentemos sustituirlo por un simple y mero hasta luego.


[Autor: desconocido]
[Edición 2ª: Electronics_CC]

1 comentario:

  1. Me encanta. A la vez que sentía la presión en el pecho de lo entiendo y la sensación de a ver quien lo aguanta.

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