Mostrando entradas con la etiqueta Nume. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nume. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de diciembre de 2012

Di adiós al 2012


¿Terminaste las uvas, querida? ¿Hiciste chin chin con tu copa de champagne? ¿Diste un dulce beso a tus abuelos? Bien, parece que estás lista.


Parece que estás lista para la primera fiesta del año.
La primera vez de este nuevo año en que la Luna rozará tu preciosa piel.
La primera vez de este nuevo año en que los ojos se dirigirán hacia ti y sólo hacia ti.
La primera vez de este nuevo año en que el alcohol besará tus labios.
La primera vez de este nuevo año en que bailarás despreocupada y dichosa.

Y, por supuesto (¡Faltaría más!), la primera vez del este nuevo año en que escupirás tus males, tus pesares,  lo echarás todo, como la primera vez.

Da gracias a este nuevo año que entra, da gracias al que ya se fue, da gracias por todos los demás que vendrán.
Agradece los nuevos días y noches que te esperan, no los desperdicies, son tu regalo por haberte portado tan bien.

Eres una niña buena, oh, sí, bien lo sé.
Te he seguido muy de cerca, se lo buena que puedes llegar a ser.


Di adiós al 2012, el 2013 te tratará bien.

martes, 21 de agosto de 2012

Perros de Reserva.



- ¡Déjame en paz, no me puedes obligar!

Decía la rehén intentando desprenderse de king kong.
La bestia confundía la rotunda negación de la chica,como la privación de cualquier noche de sexo.

El aviador lo llenó de balas, tenía la polla lo suficientemente caliente para no errar el tiro.

El monstruo se precipitó al suelo de una ciudad dominada por el morbo de la acción POV.


- ¡Gloria a mi salvador!
- ¡Gloria a su salvador!

Esta vez lo tendría difícil para contener la sus ansias de violación.

- Tal vez, envíe cartas desde la celda.

lunes, 7 de mayo de 2012

La Constante Caótica

Parecía que mis oídos fuesen a estallar, el zumbido de una explosión se había colado dentro y por un momento pensé que me iba a quedar sordo. Abrí los ojos y deseé no haberlo hecho. Una sinfonía de colores me atacó de forma brutal. Segundos más tarde, nada.

Finalmente mis ojos se ponen de acuerdo y la vista se aclara ¿Dónde estoy? ¿Todo lo que me ha ocurrido ha sido real... o fue sólo un sueño?Peino el lateral de mi cabeza con los dedos, pero se ha convertido en una maraña impenetrable.

Tras segundos, minutos, tal vez horas, no lo tengo claro ya que mi cerebro se había quedado en suspensión, dejé de mirar al infinito y me percaté de mi desnudez y del inmenso cráter donde me encontraba... ¿Qué diablos había ocurrido?

Un maldito error; busco la constante y solo encuentro variables complejas difíciles de despejar. Y quiero volver.¡Maldita sea! Volver aunque fuese con uno de mis sentidos. Es posible que sea una prueba para encontrarme conmigo mismo. La ilusión me mantiene con vida, volando con la paranoia de un sueño desvelado, a mi aire. Pero este lugar hundido en la tierra me saca de quicio...

Caos, caos en mi cabeza, caos a mi alrededor... caos por todas partes. Tengo que encontrarla, de lo contrario... estaré perdido. Perdido en la selva, perdido en mí mismo, perdido en el fondo de una botella de whisky... poco importará ya si no doy con ella...


lunes, 19 de diciembre de 2011

Junto a mi árbol


-Oh… esto es increíble… aún no me lo creo…

Apenas hay fricción, los fluidos y el sudor le ayudan a que todo encaje mejor.

- Sí… uh, uh, un momento. Ya… fff…

No puede evitar mantener la mirada fija en ella, es lo único que le excita de verdad.

- Dios, genial…

Por una parte desea parar, el placer es demasiado fuerte, casi le duele. Pero queda tan poco, tan poco para que sea el momento perfecto…

- Por fin… Oh, mierda, volví a manchar el espejo…

Retiró la mano pringada de su miembro, y limpió la superficie fría del espejo con un par de pañuelos.

Un par de suspiros y volvió a empezar mientras miraba fijamente su reflejo, acostado junto al árbol lleno de lucecitas de colores, en penumbra.

jueves, 10 de noviembre de 2011

ENTRADA CIEN (Borrador)

...tecleó el escritor, indeciso.
Pensó.
¿Qué vendría a continuación?

Por las paredes subían ecos del desfile hasta su ventana.
¿Por qué esforzarse en teclear combinaciones arbitrarias de signos para obligar a alguien a esforzase en teclear combinaciones arbitrarias de signos exponiéndole su aprecio?

Le embargó un rápido odio hacia la opresión del teclear.
Se levantó de su silla y cogió su máscara. Al salir pensó que quizá no volvería en mucho tiempo...

El exterior se mostraba demasiado seductor. Apenas cabía un alfiler en las calles abarrotadas, los oídos le dolían por la mezcla entre la música, risas y gritos, y tenía los ojos abarrotados por la inmensa cantidad de colores que le rodeaban.

Para qué más teclas, para que más símbolos a través de una pantalla fría. No quería volver a sentir el plástico bajo sus dedos, prefería la brisa y el cielo.

No se enoje si oye que sigue siendo el despojo de un hombre desheredado en el patrimonio de una abuela muerta en el peor momento.
Quizás por ello continuaba la pesadumbre en el paseo manchado por la huida de su Olivetti.

¡Cuánto llegó a amarla! Admiraba la pasión heroica de la selva metropolitana. Le excitaba el movimiento de un hormiguero que perdió el rumbo. Podría tirar de la vieja cámara de carrete, fotografiar alguna que otra pierna depilada y organizar una exposición multitudinaria. Nadie le negó su capacidad emprendedora.

Comenzaba la tarde en el crepúsculo. No obstante el horario nocturno puede ser comprensible con un alcohólico que madruga. Decidió no volver a la cama y aventurarse tímidamente por el puerto.
Todo lo que es bueno en la vida debe firmarse con un final apoteósico.

En el muelle, sobre los listones de pino se paró y se descalzó. La luna iba y venía allí al fondo a la derecha y podía divisarse la constelación de Orión, del copón, algo elevada. Una vez sintiendo el tacto de la madera en sus plantas se dispuso a caminar hacia el mar, sin miedo, léntamente y su respiración cada vez era más pausada y sonora. Pensó:

"Cada vez que algo
podría pasar y no pasa,
se crea un universo
paralelo en nuestra imaginación.

Es mi miedo."

Un golpe de brisa fría hizo que le saltase la duda de sustituir el "se crea" por "creemos en" o un vago "creamos". Pero el eufemismo venció a la sinceridad.

 Sin embargo aquel frío dejaba tras de sí un resquemor, un leve susurro, imperceptible, inútil.
Y vivo.

¿Qué ves cuándo cierras los ojos?

Una punzada de tristeza le acometió de repente. La había oído mecerse en su interior desde hacía tiempo, y él había convencido a su cuerpo de que aquella debía ser contenida, guardada con cariño, con la misma gentileza y cuidado que si se hubiera tratado de un brote de cáncer o de VIH.  Ahora le oprimía, le oprimía, como si todas sus células se hubiesen puesto de acuerdo para golpearle con la exactitud de un metrónomo. Tuvo que desplomarse, se dijo, los pies ya no le sujetaban al suelo. 
Se sentía más débil que nunca.  

“Cada vez que decimos una mentira, la piel se tersa, se hace más dura,
se apaga, no quiere llamar la atención” 

¿No era entonces aquella mentira en sí un abismo? 
¿No era acaso mentir una forma más bella de alcanzar otros mundos, 
otras formas que ahora le estaban vetadas?

Su mentira, su miedo, era intangible, incorpóreo, cómo las palabras. Cómo aquellas palabras que había usado tantas veces para crear, para creer en los matices que le separaban de ambos lados de la cuerda floja. Deseó escucharlas de nuevo. 

Al fin y al cabo aquello que no existe, no puede hacernos daño. 
¿No?

jueves, 3 de noviembre de 2011

Un secreto

Hoy te contaré un secreto.

Te contaré un secreto enorme, inmenso, que me oprime el alma del peso que supone. Te contaré este secreto de naturaleza macabra, horrible, que no me deja conciliar el sueño por las noches. Es terrible, no me deja descansar, no me da ni un segundo de paz y es que es tan...
De verdad, ¡no te exagero! Quiero quitármelo de encima, no puedo más con él, necesito compartir su carga con alguien, quien sea, me da igual, cualquiera vale. Sólo necesito que me escuches, me prestes atención. Cuando termine podrás hacer lo que quieras, echar a correr, llorar, gritar, reír, pegarme. Lo que quieras, la única condición que te pongo es que me escuches durante un instante.

¡Por favor! ¡Tienes que ayudarme! ¡Estoy desesperado! ¡No puedo más! Me está devorando por dentro... no dejes que continúe esta tortura. De verdad, será rápido, si ambos compartimos este secreto no será tan duro soportarlo, estoy seguro.
Cada día me arrepiento de haber conocido ésto... qué martirio, qué sufrimiento.

Dime, ¿me harás este favor, me dejarás abrir la terrible caja?

Aunque, realmente... no es nada, no importa.

viernes, 28 de octubre de 2011

Tengo un agujero en mi calcetín


Hoy me miré los pies y me di cuenta de algo. Tengo un agujero en el calcetín, un agujero en mis calcetines verdes, justo en el dedo gordo, y lo deja al descubierto, desprotegido.


No puedo parar de mirarlo y pensar que quizás sea más que un simple agujero en mi calcetín, que quizás se trate de un vórtice espacial, un agujero negro que se traga todo lo que encuentra, y quizás por eso últimamente echo en falta tantas cosas. Ahora le miro con odio, no con la curiosidad inicial. Empiezo a detestar al agujero de mi calcetín.
Seguro que por su culpa perdí aquellos 20 euros de mi cartera, seguro que por culpa perdí la llave mi habitación, seguro que por su culpa perdí mi libro favorito, seguro que por su culpa les perdí, seguro que por culpa perdí aquellos momentos tan perfectos, aquellas sonrisas y aquellos anhelos.

Te odio, te odio maldito agujero. Te has llevado muchas cosas, y seguro que estás planeando llevarte muchas más, ¿verdad? Nunca estarás contento si yo tengo la oportunidad de estarlo. Y sin embargo pareces tan inofensivo, tan sólo un agujero en el calcetín verde de mi pie izquierdo. Pero no puedo parar de mirarte. Quizás me esté volviendo loca, y quizás sea porque ya te has llevado algo más: mi cordura.

Qué avaricioso eres, maldita sea, qué avaricioso eres. Te voy a tapar, te voy a coser y te voy a remendar. Tan sólo tengo que coger la aguja y… y… y…

No puedo. Simplemente no puedo. Tan sólo eres un agujero… un agujero en mi calcetín. Puede que por tu culpa tenga el dedo frío y molestias al andar, quizás incluso sea cierto que me has estado quitando cosas… pero eres un agujero.

Sólo un agujero.

sábado, 22 de octubre de 2011

Maldición

Hacía demasiado tiempo que no la veía.
Ya apenas recordaba esa mirada, esa sonrisa de dientes torcidos, aquel pelo revuelto y sin cuidar, sus largas y bonitas piernas...


Procuraba no mirarla, no llamar su atención, no tendría el valor si quiera de saludarla, ni si quiera de sostenerle la mirada apenas un par de segundos. Pero claro, maldita calamidad, hubo de fijarse, al igual que se fijó en mí la primera vez y de aquel modo me condenó a la maldición y al sufrimiento por el que tenía que pasar ahora.

Se acercó, con aquellos andares torpes que la caracterizaban, con sus intentos de seguridad, de querer controlar la situación. Estaba claro que no convencía a nadie... a nadie, menos a mí. Y no es que me convenciese, es que me aterraba, no podía soportarlo, era demasiado.
Parecía no bastarle con haberme dejado probarla y negarme más, negarme más alegando que no le iba aquello, que sólo iba algo pedo. Pero a mí sí, me volvían loca aquellos labios suaves, enredar mis manos en su cabello, sentir que le gustaba.

Y ahora ahí estaba, delante de mí, hablándome con palabras vacías, provocativa, como siempre, pero sin atractivo. Porque realmente nunca ha resultado atractiva para nadie, ni si quiera para mí. Qué diablos, era la chica menos atractiva que había visto nunca, lo único bonito eran las piernas, pero... maldición, mil veces maldición.

Ni si quiera puedo mirarla... como lo haga, no me quedará más remedio que besarla.

domingo, 16 de octubre de 2011

Los perfopoetas salen a la calle

Los perfopoetas salen a la calle, no quieren seguir en silencio. Se han hartado de libros y cuadernos, de hojas en blanco y monitores brillantes. Los bolígrafos les estorban, los lápices se han roto, los teclados ya no sirven.
Sus casas les bloquean, los bares les dan miedo, no quieren seguir encerrados y se han vuelto claustrofóbicos.


Los perfopoetas salen a la calle, son un ejército amarillo y negro, quieren tu atención, quieren tus oídos, tienen algo que decirte, quieren recitarte lo que captan sus sentidos. Están como locos, no pueden parar, sus labios se mueven sin apenas pensar. Recitan a diestro a siniestro, como si no hubiese mañana, quieren regalarte su arte, sólo tienes que pararte y escucharles.

Los perfopoetas salen a la calle, y andan buscándote.

domingo, 25 de septiembre de 2011

La Gran Manzana

¿Y tú qué pensarías?

Grandes edificios, millones de personas, luces parpadeantes, una sinfonía de ruidos... ¿Qué pensarías al pisar por primera vez un lugar como éste? ¿Qué pensarías una vez te hubiesen tragado las fauces de la gran ciudad? La ciudad que nunca duerme, para ser más exactos...

La ciudad de los sueños, donde todo el mundo tiene su oportunidad, donde los sueños se hacen realidad... o eso dicen, o eso nos dicen, o eso creemos, o eso queremos creer... o eso nos quieren hacer querer.

Cuando en realidad puede que sólo sea una jaula más, otra trampa para nuestros deseos y esperanzas, donde al final acabarán siendo aspiradas, al igual que nuestra propia vida, sin dejar ni una gota de lo que solíamos ser... Porque entramos como personas, como inocentes soñadores que buscan su pedazo de pastel, y lo que encontramos en realidad en una manzana.

Una gran manzana, la manzana más podrida que pudiésemos imaginar. La misma que desde el principio nos llevó a la perdición.


domingo, 28 de agosto de 2011

Lo que quieras

Tómame y no lo pienses más.
Imagínate lo que quieras. Si quieres ver en mí al amor de tu niñez, adelante. ¿Quieres a tu profesora de inglés? Venga, por qué no. Quizás a una prima, tu hermana... tu madre.
Ah... el placer prohibido. Ven y tómala de mi mano, ven y dale un mordisco a la manzana que te ofrece esta serpiente.
Lo que sea, pero no te puedes arrepentir, te lo prohíbo. Prohibido irte sin decir adiós, prohibido no volver a mirarme, prohibido dejarme con sed.
Necesito saber qué eres, aún pareces una interrogación. No quiero tirarte a la basura, no quiero que te amontones, que seas uno del millón... podrías ser uno entre un millón.
Sólo... ven, tómame, y demuéstralo.


sábado, 27 de agosto de 2011

viernes, 15 de julio de 2011

Fruto de noches sin dormir

Y me dicen “tú” cuando me ven tropezando por la calle, como si me conociesen, como si me hablasen. Pero realmente no me hablan, sino que me imperan. Y realmente no me conocen, sino que me tantean. Por ello tropiezo, para no caminar y errar al pisar, ya que si tropiezo no piso sino que casi caigo, y al caer pero sin caer siento el riesgo, que me revuelve el estómago y me anima las entrañas.
Aunque a pesar de todo me dirán “tú” cuando balbucee al hablar, cuando mi lengua sea torpe y no sepa pronunciar. Pero qué más da, porque qué les podrá importar lo que les vaya a contar, demasiado torpe seré para que les pueda importar. Qué podrá decir aquel a quien sus pies le hacen tropezar, aquel a quien su lengua no le responde al vocalizar.
De modo que si me ves en estos días, cuando mis pies no son pies, cuando mi lengua no es lengua  y mi paladar ha saboreado el néctar destilado no me digas “tú”, porque no sabré qué hacer, y si no pareciese ridículo ya, ten por seguro que te confundiría aún más.


domingo, 17 de abril de 2011

Qué fatídico domingo.

Qué fatídico domingo.
Yo aquí, tumbada, mirándome el ombligo.
Los pájaros cantan, el sol brilla, la parejas se acurrucan, se ríen, se besan, discuten, se quiebran.

Y yo aquí, mirándome el ombligo.
Qué feo es, qué poco atractivo.
¿Por qué tengo que pasar contigo mi domingo?
¡Vete! ¡No te quiero! Me hastía tu presencia.

... bueno, quédate.
Por lo menos tendré alguien con quien yacer.

Qué fatídico domingo.
Tantos trinos, tanto sol, tanto intercambio de gritos y fluidos.
Y yo aquí, peleándome con mi ombligo.

domingo, 20 de marzo de 2011

Escucha con atención


El humo suplanta al aire, celoso por su avaricia.
Los acordes ganan terreno, los coros te acarician.
Se palpa la tensión, aumenta la emoción, se extiende el rubor.
Causas gran sensación, mira a tu alrededor.
Cigarros y alcohol riman tu canción.

No hay nada que hacer, cuando empieza ya no para.
Primero poquito a poco, luego a ver quién gana.

lunes, 21 de febrero de 2011

Zorras coléricas de polvos de maquillar

Qué te dijo.
En qué tono lo dijo.
¿Te miró?
¿Movía los pies mientras te hablaba?
¿Qué ropa llevaba?

Algo esconde, te miente, es un farsante, no le creas, trama algo, no te fíes, es un bicho.

Cuando le veas insúltale, pégale, ridiculízalo, sin piedad, se lo merece, de verdad.

lunes, 31 de enero de 2011

Fantasía


El sudor cubría sus cuerpos desnudos, dotándoles de un brillo inusual.
Los jadeos inundaban el aire, respiraciones entrecortadas y leves gemidos, mas por lo demás la estancia se encontraba en completo silencio. Qué más importaba lo que hubiera pasado antes de aquello, lo que fuese a pasar después, dónde se encontrasen o quién más podía estar con ellos. La lujuria no dejaba lugar para otra cosa que no fuese el disfrute del momento.
La escena causaba repulsa, a la vez que una atrayente sensación de fascinación. Es por esto que nuestro amigo no podía dejar de mirarla, como hipnotizado, tratando de sentir él mismo todo lo que sucedía allí: el calor sofocante, el cansancio, el placer, la euforia y la chispa que inundaba el aire.
Todo ello concentrado dentro de un pequeño rectángulo luminoso, que era la única luz de la habitación donde se encontraba él, mirándolo con ojos indiscretos ya que, qué más daba, los que hubiesen vivido la realidad de esas escenas ni se imaginaban que él podía estar mirándoles.
Licencia Creative Commons
El Yugo Eléctrico de Alicia se encuentra bajo una LicenciaCreative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España.