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lunes, 4 de marzo de 2013

X. Desmoralización civil y otras inquisiciones.




Pensar la idoneidad del sistema en el que vivimos no es osado, estupidez de prepotente o delirio de filósofo barato.

Se nos quiere hacer creer que imponer un proceso de identificación que normalice, por fin, esta fuerza incontrolable e imprevisible es tarea imposible.

Y, no, amiguitos, no es así... ¡Reflexionar sobre el devenir sacro de la salud del reacomodo real de la maltrecha democracia occidental es nuestra obligación cívica!

Si no, nos abandonamos en un estercolero y renunciamos al estatus de ciudadanos.

miércoles, 27 de febrero de 2013

IX. Desmoralización civil y otras inquisiciones.


La pedagogía reglada por el código axiomático presente conforma la estructura divisional-simbólica de los valores culturales esquematizados en el eterno discurso mayestático del conflicto político socio-económico.

En la medida en que los hechos yacen como si el individuo por intención-reacción hubiese transmitido una impresión determinada, somos conscientes de que nos podría salvar nuestra condición redimida si adoptáramos una pragmática actitud funcional para proyectar la compresión eficaz del que prevalece intacto en su ejercicio.

Por ello, sabemos que si cada cual se ocupara de mimar su huerto, el mundo sería un vergel.



viernes, 22 de febrero de 2013

VIII. Desmoralización civil y otras inquisiciones.




Hay demasiadas ratas carcomiendo a la tripulación que aún queda en el barco en astillas. Y, lo que es aún peor, infinitas víboras que abjuran de su fervoroso cainismo tomándonos el pelo con milagreras buenas nuevas.

Tensar la piel sin curtir del tantán que avienta el rito sin mito ni tribu en colación a un fin sublime trasplantado a la virtualidad de los tiempos, sólo nos lleva de la mano al abismo en el  psicopompo de la isla de Patmos.

Lejano se otea en el horizonte la figura de un nuevo Eric Hobsbawm para las fauces de posibles reinvenciones por la tradición cimentada en valores y fraternidades como unidad de destino.

jueves, 21 de febrero de 2013

VII. Desmoralización civil y otras inquisiciones.


La socialdemocracia alimenta esa idea falaz del progreso y el evolucionismo. La socialdemocracia no es más que la mínima expresión de la grandilocuencia antropocentrista de la soberbia humana desprovista de virtud y apremiada por el laicismo propio del mundo reglado en el que chapoteamos como cerdos.

Es cierto que para los neoinquisidores de la corrección política las sentencias anteriores y, claro, otras tantas vertidas y recalcadas hasta el espasmo en estas entradas nominadas como 'Desmoralización civil y otras inquisiciones' denotan aires provocativos o de profunda negligencia intelectual. Bueno, y ¿qué? se preguntará el sagaz lector, pues eso me pregunto yo cuando mi conducta es afeada de forma ofensiva e insultante por los mamelucos de la cachiporra virtual escondidos en las mazmorras de su inteligencia y conectados ad nauseam a LA RED.

El teórico sistema de libertades(ji-ja-je-jo-ju) en el que nacimos es lo que la zanahoria para el burro: la trampa mortal para el ingenuo encantado de haberse conocido.

Sí, lector (y afición en general), ya sé que NADA IMPORTA NADA, que la ciudad es una jungla y Facebook una tasca de borrachos o quinceañeras desatadas, que arreglar el barrio es una conducta heroica con final trágico en un depósito de mártires caídos y que por bocazas y torero osado y artista debo (en demasiadas ocasiones) aceptar la cornada del respetable paniaguado...Ya, lo sé...

Y, por supuesto, también sé que cuando servidor de nadie tenga la chanza de largarse (con nocturnidad, alevosía y más pena que gloria) de esta escombrera, lo hará sin que le tiemble el pulso ni el lagrimeo de su corazón encharque el porvenir de sus futuros hijos.

miércoles, 20 de febrero de 2013

VI. Desmoralización civil y otras inquisiciones.

El lacerante proceso actual de despolitización puesto en marcha es una coacción en pos del retorno a la política clásica cuando ya no existe ningún fin que justifique los medios...El refranero seudofilosófico que podamos colocar no deja de recordarnos que la democracia imperfecta es sinónimo de sistema (cualesquiera que éste sea).

La individual violencia que ejerce el colectivo decide qué es la violencia y qué pretende obligarnos su relación: movilizaciones alternativas sin alternativas que se enconan en principios abstractos de índole esencialmente moral para las que la conceptualización de lo colectivo es dogmática y endogámica.

Para esto, un relicario laico de corrupción como axioma de los parámetros del sistema de mercado (un cambio en la moderna estructura institucional: este desorden se extienden a producir una era de relativa estabilidad para la absoluta decrepitud del ciudadano)para ameritar la dominación socio-cultural en la vejez cancerígena del devenir capitalista.

viernes, 8 de febrero de 2013

V. Desmoralización civil y otras inquisiciones.

En los sucesivos análisis controvertidos acrecentados por las problemáticas asociadas a la centralización de la globalidad pareja a la estructuración del poder político, la violación atroz del compromiso intrínsecamente ciudadano se produce cuando las nuevas empresas medran en el ejercicio de su venta.

Durante el proceso, el intento de eliminar capas enteras de burocracia para convertirse en organizaciones con estructura piramidal reduce a la dirección a concebir en el entresijo de sus prestaciones como redes.

Desconocemos si ese adiestramiento pedagógico movilizará a la opinión pública insuflándole nuevos valores culturales de cambio: sólo así se detiene el cáncer reduciendo todo conflicto político, económico y social bajo un código de conducta a base de la conformación divisoria y simbólica.


miércoles, 6 de febrero de 2013

IV. Desmoralización civil y otras inquisiciones.

El político medio es un pájaro de cuidado, bien cortito, analfabeto cúbico, pacato y profundamente pedante. El votante medio es un hongo bobalicón deseoso de ser taimado y luego lloriquear como una nena caprichosa... Distinguidos inútiles redomados -de pésima catadura moral- a la altura de ese invento falaz tan peligroso llamado democracia.

Constatando cómo resuelve la declaración de la renta a Hacienda algunos de nuestros próceres no habría suficiente Paredón para ajusticiar a tanto chorizo: para el verbo no hay catarsis que no pase por el arco de triunfo de aquel invento falaz tan dañino conocido como democracia.

Para el pillaje y la amenaza se lanza dos bombas atómicas avezadas para asolar todo parlamento civil como un tablero de ajedrez humano.



martes, 5 de febrero de 2013

III. Desmoralización civil y otras inquisiciones.


El estomagante liberalismo laissez-faire característico de la resacosa Posmodernidad anestesia los esfuerzos del individuo consiguiendo que medre su moralidad: interpretar erróneamente la situación para subvencionar conclusiones no avaladas que justifique el llanto pueril del que pignora la ceniza en la hoguera.

Denodada la dudosa credibilidad del tesorero amnistiado por la sociedad civil, la coyuntura política es tan siniestra como la dependencia de la opinión pública que presume de acatar el cuadrilátero de la Red.

Para el ciudadano, la libertad de costumbre es tierra ignota: la organización a corto plazo de las instituciones cerca la posible maduración de la confianza formal.

lunes, 4 de febrero de 2013

II. Desmoralización civil y otras inquisiciones.

La opinión pública se produce y se conforma según conveniencia del proceder fáctico de la Democracia creando espejismos subalternos para el tendero y el ejecutor.

Casi siempre, la innata tradición - consciente o inconscientemente- conlleva crear la impresión de calculada traición del rol del individuo respecto a la entelequia generacional de su propia colectividad: revestida de un paternalismo asquerosamente cínico, la reglamentación de costumbres se normaliza previsiblemente con el fin de integrar la heterodoxia a la subvención.

Ahora, para el producto promedio del progre rojillo, el sueño húmedo del salvador de la patria reencarnado en un revolucionario que tome el Congreso a lomos de su corcel ('ora', por poner un ejemplo célebre en la desdichada historia de nuestro decadente patria, el general Martínez Campos) es un antojo cada vez más real.


I. Desmoralización civil y otras inquisiciones.


Las recientes y acrecientes movilizaciones formalmente alternativas se construyen en formulaciones dolientemente indeterminadas en su resolución material por las que la conceptualización de lo colectivo es prácticamente nula.

A pesar de su empecinamiento la corrupción nacional es total hasta el punto de llegar a imponer una coyuntura política inexistentemente pública. De ahí que la moralidad de la justicia se desgaste como el blanqueo de dinero en pos del orden social meciendo en su seno al hampa y al predicador.

Esta genealogía del análisis sugiere que la globalidad de problemáticas asociadas a la centralización del parámetro medra en el axioma de la capitulación de la rata que abandona el barco.

Porque una vez que la violación del compromiso se extiende hasta esponjarse, la organización estructural de las instituciones modernas se limita en su finitud.
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