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jueves, 14 de marzo de 2013

Bocados Breves (LXXXII).



Asomada a sus barandales duerme Madrid vacía. Nada puede alterarte el sueño. Ni siquiera el maullido estrepitoso del móvil.

Ni agasajada por golosinas ni sedada por medicinas ni sajada por bisturíes. Tus hematíes permanecen intactos. Y los míos danzan sorprendidos alrededor del calor que propaga tu cuerpo.

Me sorprende haberte encontrado.

La vida vivida en plenitud da lecciones hasta el último momento.


martes, 12 de marzo de 2013

La mina de la laguna de Cuiviénen [Bocados Breves (LXXXI)].



Chica, no hay suficiente oro en las minas vírgenes que duermen ladeando la laguna de Cuiviénen como para que los Hijos de Ilúvatar logren descifrarte...Porque, mujer, tu precio desmerece tu valor.

Sin duda, cualquier necio confundirá valor y precio cuando el sendero luminoso se estreche. Por supuesto, todos, tarde o temprano, te traicionarán. Entregándote al enemigo traficarán con tus pertenencias.

Por eso, jamás olvides que en mí tienes un cómplice para calmar la urgencia, sortear la vida desabrida, tomar cualquier arteria de carretera secundaria. 


Bocados Breves (LXXX).


Ordeno las fauces herbáceas de los agujeros epicúreos que me acabas de amortizar en la batalla mientras reposas tu cuerpo imperial.

Tus violáceos labios gruesos conjugan a la perfección los tiempos del deseo. Tu lengua traza en mi lengua los caracteres kanji individuales de los desiguales jugos del recreo infinito entre nuestras piernas.

Eres un corte abrupto y perfilado de un huracán. 


Bocados Breves (LXXIX)


Quién sabe qué nos hizo chocar causalmente en la puerta de aquel tigre. Quizá alguna profecía planetaria (o tal vez no).

Ahora pertenecemos a un sudor común y la ira afónica del reproche queda lejos de estropearnos la noche.

Ahora acabamos de empezar y tú estás que te sales.





viernes, 8 de marzo de 2013

Hype de Lilith [Bocados Breves (LXXVIII)]


Tus lunares se antojan irresistibles en esa oceánica piel de mármol tan tuya...

Tu cuerpo es una obra de arte donde abandonarse hasta ser engullido por los rugidos de tu sexo. 

Se me ocurre un juego: mi lengua lamiéndote cada hueco en un ejercicio tan sabroso como el de mojar magdalenas  en horchata bien fría.

Tus rizos de tajín son un bucle perfecto violando la Teoría de Cuerdas donde Kaluza-Klein se dejaría sodomizar tras sudar el amor después del amor.

Tus innumerables orgasmos me engullen ferozmente mientras desforestas las agujetas de mi pelvis y decapitas diligentemente a todas las chicas anteriores a ti.

TÚ eres una fiera y hembras como TÚ curan todo de un polvo.


Bocados Breves (LXXVII)


¿La prueba de fuego? Ir a una fiesta de buenos amigos sin condón y ante La Caspa de Atahualpa serenar las cenizas que crepitan locas en el vientre, apaciguar el tabique nasal y recordar que hay más de mil motivos vitales por los que domar a la fiera.

Nena, nadie es un sepulcro blanqueado a partir de ciertas horas y con esas sustancias de Dios en los cojones del alma.

Nena, ya sabías que este gato en celo amaba la Luna reborracha e igual no te la supiste bancar.

Nena, amárrate bien al mástil porque estoy cruzando una curva y al final de esta curva hay un caramelo y no tiene tu color de pelo.



lunes, 4 de marzo de 2013

Obenkyo [Bocados Breves (LXXVI)]





La alborada se viste de corintio. Mirando al techo nos dan las claras de la mañana.

¿Adónde te metiste el finde que mis ojitos a ti no te vieron?

¿Transaste la extradición de algún cancerbero a sueldo de Mordor o, tal vez, sigas arrodillada sorbiéndole la polla a Golden Boy?

Niña, ten cuidado con las arcadas de vómito pasada las 6 a.m


miércoles, 27 de febrero de 2013

Juego y distracción [Bocados Breves (LXXV)].



Conjugabas en condicional los caprichos dudosos de tu escasa moralidad: fingías tragedias o triunfos de guerra afligiendo a tu soldado con los dardos sadomasoquistas de tu neumático cuerpo imperial.

Desconocías por completo ese amuleto totémico llamado Don de Fluir tan parecido al atributo genial de la humildad: como toda mujer eras un animal descarnado de cabellos largos e ideas cortas.


Fuiste tan imbécil que al salir disparada del piso te irritaste con el trajín de Fuencarral y al cruzar sin mirar hacia la Glorieta de Quevedo aquel Mini acabó contigo. 

jueves, 10 de enero de 2013

Bocados Breves (LXXIV)


Como Van Gogh yo también quise pintarle los labios antes de morir.

Aún no supe asumir que esta vida demasiado plácida me extingue. Ansío aquel terremoto particular que era la vida del poeta errante tras el verso definitivo que quizá no exista.

Tarde o temprano sangrará la herida y no será el momento de hacer frases.

martes, 25 de diciembre de 2012

Bocados Breves (LXXIII)


Tal vez se vengue inmisericorde tu desnudez cuando me pilles jugueteando en cualquier colchón prestado.

Nuestros cuerpos se comprenden cada vez más tristemente. Aún tenemos tiempo para corregir los agravios de la rutina: tú con cualquiera de tus amantes y yo en el escote de una camarera.

Nada me impedirá seguir haciendo sonar mi armónica…

domingo, 23 de diciembre de 2012

Bocados Breves (LXXI)




De entre todas mis estrofas, tú fuiste la frase más hermosa.

Te he amado antes de que nacieras. Las caricias que te he dado me han ido modelando. Los besos que te he robado me han ido estilizando.

Incontables veces te he perdido, por eso esta vez te encuentro.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Bocados Breves (LXX).


Sin ideales ni violencia, extiéndete sobre el colchón. No digas nada: dices con la mirada más de lo que crees. No jures promesas sobre el bidé: para que nada nos amarre no vertamos sangre ni demos de alimentar con su coagulación a la bestia sádica de la fidelidad.

No te inmutes ni pestañees: sabes demasiado como para discutir o juzgar las pintadas libertarias que en la pared rotulan los demagogos de la libertad. No confíes en nadie ni bajes la guardia: en cualquier momento los que ahora sonríen mientras tienden amistosos la mano te venderán a tus enemigos.

Cada paso en el camino nos mantiene a raya: siempre puedes volver pero jamás hacerlo del todo.

Hay una sola autopista y dos caminos bajo tu piel encendida por la noche: tranquila, cariño, en esta ciudad no hay nada que merezca lo suficientemente para querer robarlo.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Bocados Breves (LXIX)




De tanto usarnos nos hemos hastiado el uno del otro y de nuestras locuras. Ningún vicio puede salvar esto, ningún agujero sirve para esconderlo.

Alguna vez fuiste todo la que perdí pero ahora sólo eres un pálido reflejo de aquella sombra que me persigue por los laberintos del sueño como una venganza.

La casa está vacía y el suelo de nuestra habitación bastante frío. Pilla todo lo que necesites y lárgate lo más rápido posible.

Bocados Breves (LXVIII)


Siempre hemos deseado hacer de nuestras vidas una aventura única pero, seamos sinceros, sólo podemos presumir de haber conseguido un bonito fracaso.

Vamos cruzando la avenida sintiéndonos fatal. Ninguno de los dos mostramos demasiado interés por el otro. Estuviste años sin mí, más te vale seguir así ahora.

Mis voluntades no quieren tus sobras y ¿qué culpa tengo yo de que seas tan zorra?

lunes, 17 de diciembre de 2012

Bocados Breves (LXVII).




Saint-Exupéry escribió que «el amor no es mirar lo que se ama sino mirar los dos en una misma dirección».

Por imposible que sea debes convencerte de despojar lo inmóvil de la centritud binaria por el espejo concentrado en el vertiginoso vértice de la ceremoniosa danza que anuncia tu ausencia.

Aún no aprendí a aceptar que las sustancias que te encarnan son tan humanas como las mías, que no eres tan inalcanzable como la esencia de las almas.

Pareciste tan extraña ayer que no me puedo imaginar seguir así mucho más. Amor, nada es tan trágico como parece pero, dime, ¿estás en Baires o en Madrid?

Bocados Breves (LXVI).




Sabías que los amantes que no se entregan se abandonan.

Tu tersa piel desnuda de sacerdotisa de Sekhmet como una continua ofrenda de libación secreta de deidad salvaje inalcanzable en un horizonte eterno e implacable.

Si yo muriese harías de mí un surco vulgar donde vendimiarían los hombres por pereza y tus creyentes admirarían la crueldad de tu magisterio sobre la tierra.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Bocados Breves (LXV)


Como si nunca hubiera sido mía finges en tu atalaya, ignorándome en tu existencia y desterrándome a las entrañas de tus amantes: tras calmar con mis garras tus senos colmándote de placer, mi ofrenda es rechazada sin apaciguar el crepitar del sexo.

Obviar la hora de la metamorfosis recurrente buceando hasta el vórtice de espumas que te humedece mientras arrastraremos juntos un puñado de sal como nubes en el mundo bajo el silencio sempiterno desatador de sueños.

La danza cadenciosa del fuego en la hoguera, dejas de ser flor mutando en ímpetu de entrega sobre la voz que va excavando un cauce de sacrilegio porque siempre la claridad viene del cielo en la ansiedad intacta del amor después del amor.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Bocados Breves (LXIV)




Sudando por el asombro de enfebrecer la indefensa necesitad de amor conyugal, el prófugo en la tela de araña de la mantis cayó y ésta no tardará en devorarlo.

Lástima da saber en estos ojos tan pasajeros que la simiente del labio condena a la ojeriza de la mirada del adiós.

No hay jornada de reposo ni siquiera tregua de cortesía entre dos puntos distantes en el eje de coordenadas.

Bocados Breves (LXIII)




El labio no sabe quién en el beso termina el beso como el hacedor no es consciente del fruto de sus entrañas.

Por orificios y rendijas se vacían de repente el almíbar de los timbres mientras la desnudez del silencio se disuelve en la tristeza del melancólico abandono.

De un amor tan mudo no se puede pactar el reposo mientras fertiliza lo que se pierde en la constante huida, contemplación viva de la quietud herida.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Bocados Breves (LXII).



Inútil polen que se pierde en la tierra peligrosamente desposeída: en ímpetu de entrega el pétalo se deshace de su conforme flor.

Excava un cauce de sacrilegio la agujeta de la ráfaga y el viento sobre el averno: se deja fluir la anclada constante del hábito a lo largo y ancho de la palabra resbalada porque se desea lo que se sabe que no dura.

Más luminosa aún que la palabra es la convergencia del gemido haciéndose suyo a través del goce heredero del privilegio primigenio.
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