jueves, 27 de noviembre de 2014

La risa burda del seguidor canadiense de Buda






  No es indispensable pronunciar "el escepticismo es el único camino hacia la sabiduría" y acto seguido morir. La duda metódica es otro de esos asideros sustanciales para el ser humano. Ella nos asesora como un viejito sabio. Nuestra hermana duda actúa más allá de los límites cognitivos. Nada de voz de la experiencia. Nada de Pepitro Grillo. Más bien luce como el maestro Yoda.

¿Hay tanta ruindad alrededor? Quizá no haya tantas mentiras... más bien son equivocaciones. El perjuicio, el dogma mental nos estratifica hasta cosificarnos.  De ahí que el individuo libre sea ciego para contemplar clarividentemente el sacrificio de su propia vida.

A veces, estás en el suelo y te pisan la cabeza. Ya sabe, el hombre más que un lobo para el hombres es un hiena. En tales cuotas de desvanecimiento personal debe sacar fuerzas de flaqueza, tomar aire, desprender torería y esperar a la bestia con media verónica.


El peligro, la inmolación o la extinción siempre está ahí esperando su momento como un ladrón bajo tu balcón. Temblando agazapado pero con la voluntad de obrar sin piedad. Igual, el miedo no existe para ti: si la vida debe ser vivida con plenitud, a la muerte hay que recibirla con una sonrisa.


Arrebatarles las llaves a los carceleros.






  Escurrir el bulto, salirse por la tangente, es un arte. Recuerden al clásico: "cuando estés débil que el enemigo crea que estás fuerte, cuando estás fuerte que el enemigo crea que estés débil".

El deber de todo samurái sicomágico es consumar la tradición sin llevarla a cuestas como una pesada carga. Ninguna sagrada escritura habla por sí sola: el gnóstico desempeña el desembarazo de laberintos y tabúes para ecualizar el sonido de sus laúdes.

La creencia es algo más que un salto al vacío. Ésta se nos antoja un abrigo para el frío existencial y, también, una claraboya donde asirnos del fluido virtual.


Así pues, el creyente sicomágico  experimentará su ejercicio e introspección en lo cotidiano hasta iluminarse y, al fin, llegar a la ciudad celeste si venturosa y digna es su alma.


Certezas de hoy







  Hay un hecho inexorable: Cassidy Banks se la levanta hasta a un muerto. Por mucho que queramos escorar nuestro verdadero ser, la verdad prevalece y sale a la luz. El dilema reside en si hacerlo con naturalidad o complejos. O, directamente, disimularlo o subliminarlo. En fin, no se puede estar reservándose el pastel y al mismo tiempo ir trincándoselo a escondidas.

La curiosidad es lo que nos mantiene vivos. Tenemos el derecho y el deber de apasionarnos con la vida, de entregarnos en cuerpo y alma a aquello que nos estimula, a ese destino universal para el que hemos nacido.


A este valle de lágrimas le viene bien un poco de sal y pimienta. Y, aún mejor, canela en rama. Porque la vida vivida en plenitud no cesa de recompensarnos.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Muy talentoso el gran biógrafo.






  Como bien sabéis, queridos lectores, los premios son accidentes más o menos grotescos. Rara vez hacen justicia. Cierto es que en la estulticia institucionalizada éstos relucen y presumen de conceder o no legitimidad a aquellos afortunados de coronarse con sus laureles.

El escritor egográfico (en tercera persona ambigua o no), seamos sinceros, no goza de buena prensa por los eunucos de la crítica especializada en vender humo y terciar con éxitos merecidos o inflados. En cambio, para el escritor biógrafo todo el monte es orégano. Éste se afilia al club privado más pecuniario de todos: el del mercachifle que hizo carrera de su ignorancia y cara dura con un toquecito de especias y efectos especiales.

Tales evidencias no afean la conducta de este recluta del sensacionalismo, el ocio y el lector-espectador-consumidor educado por la televisión y reeducado por el ordenador en nadadería pensante y ser tecnológico lo disfruta y santifica por y para el ateísmo colectivo. 


Por supuesto que ahondar más en ello y ejemplificar con los géneros, subgéneros y nanogéneros donde esta patulea se echa a perder (o a hinchar sus arcas y sus egos 2.0) sería un absurdo. Algo soez, lo admito.





lunes, 24 de noviembre de 2014

Fui elegido por tu literalidad






  Dime con qué libro andas y te diré quién eres. La literatura nos ayuda a ser un poco mejores, a descubrirnos, a acompañaros, a entablar conversación con el escenario de la vida...: la escritura es una radiografía de quien la escribe y la lectura es una radiografía de quien la practica. 

Por eso supiste que podías arrancarme el corazón sobre cualquier párrafo que amara y dormirme desangrando en la bañera bajo las espumas de jabón que con tanto mimo preparabas. 

Lo que me enamoró de ti fue tu literalidad. Lo que me apasionó fue el rítmico movimiento de tus sabias manos. Lo que me embrujó fueron tus ojos de ninfa escrutando el espacio y anhelando una salida. Lo que me entusiasmó fue tu perfecta nariz indiscreta. Lo que me mató fue sobrevivir hasta el infinito al propio amor.


La tapadera





-¿A qué te dedicas ahora?


-A dar de comer a los patos. 


Licencia Creative Commons
El Yugo Eléctrico de Alicia se encuentra bajo una LicenciaCreative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España.